¿Recuerdas? Que no entendías nada de nada, porque mientras el profesor hablaba tus ojos se perdían en la sombra de “ese” hombre, pero yo tuve la suerte de entender que el metabolismo es el motor químico de nuestra absurda vida. Entonces me pediste que te acompañara a estudiar, porque reprobar una materia más provocaría en tus padres una profunda ira que los impulsaría a inscribirte en otra carrera ¿lo recuerdas?
Entonces llegué a tu casa, pero no sé si te diste cuenta que yo no llevaba libros, ni libretas, llegué con una enorme chamarra. Te dije que estaba cansado y necesitaba un vaso de agua, tu estabas haciendo otras cosas y pronto se te olvidó porqué estaba en tu casa; yo también lo había olvidado todo. Se me olvidó lo que pasa cuando un electrófilo es atacado por un nucleófilo, si los enzimas se inhiben por un roce en la espalda, si el alcohol embriaga cuando pasa a ser etanal, que si es volátil, que el cálculo diferencial es solo un instante o que la suma de las partes puede llegar a ser más grande que el todo, si es ácido o muy básico o tiene altos niveles de solubilidad, el precipitado el amarillo o azul ¿Recuerdas?
Hay algunas hormonas que explican el porque ante ciertos impulsos el corazón se vuelve loco, pero sabes qué reacción bioquímica explica el porqué estoy enamorado de ti, ¿por qué precisamente de ti? Hay mujeres más hermosas que tú, más inteligentes, más sensuales, con más dinero y precisamente de ti estoy enamorado. ¿Recuerdas que te dije eso cuando un momento incomodo nos llegó sentados juntos en tu sillón?
Creí que me golpearías o inmediatamente te burlarías y me pedirías que me fuera a un lugar muy lejano…pero tal vez eran las palabras que estabas esperando y me abrazaste ¿no?
O acaso yo te abracé y te opusiste. Recuerda muy bien ese instante porque es justo en la parte donde todo se vuelve muy confuso, lo demás es sencillo de narrar, sencillo de imaginar para cualquier lector, pero lo primero, el abrazo ¿Recuerdas?
Porque al final de cuentas tu desnudez me asombró e hicimos el amor ahí en tu sillón, reconozco exactamente el color de tu piel, la textura, el sabor, tus quejidos, todas y cada una de las curvas de la piel cuando se acerca a tu ombligo, los conozco de memoria los sueño y los había deseado desde el primer momento que te vi ¿Recuerdas?
Juzgué que te había gustado, porque al final de cuentas no soy feo ni disforme, pero te quejaste demasiado, querías golpearme ¿Qué hice mal?
¿Me reclamaste porque ya no pudiste estudiar tu química orgánica, porque tus electrones se habían apareado con mis protones…por qué te enfureciste, agua, no te entiendo, dímelo en voz alta, estás muy fría, tal vez es el desgaste físico, recuerdas?
Y respiraste el éter
Para olvidar al hades