La forma en que lo supe es casi una comedia romántica, o más bien de absurdo humor negro. Todo comenzó cuando en pleno corazón de la ciudad más grande del mundo por donde un terrible hedor que sale de las coladeras Hugo le dijo a Stéfani que le parecía una chica lo suficientemente agradable como para compartir con ella experiencias pasionales. Cuando Hugo vino a contarme su historia noté que le encantaba recordar los detalles del viaje, de cada una de la conversación que tuvieron y de cómo "estaban en el mismo canal" y "que sabían lo que querían uno del otro, era como estar recordando un sueño hermoso que nunca existió".
Y entonces estos tipos salieron juntos a la calle tomados de la mano y comentando sus oscuros sentimientos al calor de deliciosos vinos, vinos fabulosos que despertaron su amargor bajo dulces olas de mi mente que se resbalan, y de bajada esperan encontrar el final de nuestra vida como el efecto de apenas un sueño hermoso, que nunca existió...
Y Hugo. Y Stéfani. Se querían mucho. Y tenían miedo de perderse uno del otro. Pero. También tenían miedo de errar en sus actos.
Ellos tenían miedo cuando yo andaba viajando en los PaisesBajos, conocí unas putitas que me cobraban muy barato nada más por ser mexicano. Cuando regreso y platico con Hugo en un bar, tomamos cerveza y comemos unos Hotdogs, mala combinación, pocos alimentos marinan con cerveza, yo por eso la tomo sola, que esté llena de espuma, chupar la espuma y creer que está bien rico el ambiente. Y Hugo decía que tenía miedo de perderla que creía ser un inútil que no lograba hacerla feliz (le dije que sabía por lo que estaba pasando, una vez fume tanta mota que no erectaba mi pene), lo hice reír y dijo que yo estaba pendejo, él no coge. Dice que no coge porque no tiene caso sobrevalorar un acto cuando siempre es la misma mamada...luego de reírnos y discutir sobre el valor real del sexo en la vida del hombre, que por cierto no pudimos concluir, dijo que estaba seguro que la perdería.
El tan triste y yo tan nostálgico al ver su efebo rostro marchito por el polvo del otoño. Seguimos bebiendo y le recordé al pendejo que tenía que ver a Stéfani, anda ve cabrón endiablado, nos despedimos y me lanzo a pagar la cuenta, maldito cabrón no me dejó dinero para la propina...
La penúltima vez que nos vimos dijo que la perdió porque llegó con aliento alcoholico a verla, ella se puso eufórica, y así terminaron sus 5 meses de enfermiza relación. Se me ocurrió decirle que ella lo perdonaría porque a mi me han perdonando las cosas más brutales, y el de cierta forma había hecho algo inocuo. Bebímos y bebímos hasta que fue imposible leer a Fuentes en el camión urbano.
Ebrio caminó enmedio de la ciudad, entró a uno y otro bar ingiriendo más y más alcohol, el pendejo no sabe que en esta ciudad, aunque pequeña, hay putos, homosexuales o gays, y entró a un bar gay, no se dió cuentade ese lugar porque los jotos de aquí son decentes, no se andan hablando como niñas fresas, hablan a lo macho...joto macho
Reconoció entre toda la bola de putos a Leonel, viejo amigo de nuestras épocas añejas, y platicó con él hasta dormirse en la barra, Leonel pagó su cuenta y lo llevó a su departamento ( checan este cliché, cualquier soltero , y con más razón si es gay, tiene departamento, no casa, y el dice que vive en un apartemento) , adentro encueró a Hugo y le empezó a acariciar la verga, yo conozco a Leonel, tiene unas lindas manos de señorita y un bozarrón de tenor. Huguito todo espantado(y desnudo) comenzó a golpearlo hasta que lo mató.
Mi enorme duda es visitar al pobre idiota de Hugo que por pendejo está encerrado en la cárcel o visitar el epitafio de Leonel "que tenía unas manitas como de señorita"